El jamón curado con Denominación es un jamón de cerdo blanco, con pata y corteza y de forma redondeada. El peso suele oscilar entre los 7 y los 9 kilos, después de haber superado unas mermas mínimas del 38% tras el período de elaboración.
La curación debe variar según el peso del jamón, así un jamón de 8 kilos debe tener una curación de entre 16 y 18 meses y para los de 9 kilos, debe tener de 20 a 24 meses de curación.
Al corte, se observa un color rojo y aspecto brillante, con grasa brillante, de consistencia untuosa, coloración blanco amarillenta y de sabor muy agradable.
Para distinguir un buen jamón, las lonchas deben presentar un aspecto brillante y nunca opaco, tanto si el corte se ha hecho a cuchillo, como si se ha realizado con máquina eléctrica. La brillantez implica que la grasa inherente al jamón aparece de forma natural.
Por ello es conveniente que, si las lonchas han estado previamente refrigeradas, estén un tiempo fuera antes de ser consumidas, al menos, hasta que empiecen a sudar.
¿Cómo se distingue entonces un "jamón serrano" de otro que no lo es?
Simplemente por la etiqueta comercial. Esta etiqueta, donde cada productor o distribuidor incluye su propia marca y especificaciones de producto, tendrá la denominación "jamón serrano".
Cada jamón llevará además un código de control que otorgan los organismos de certificación que auditan la producción de "jamón serrano".
Opcionalmente, los productores podrán incluir en sus etiquetas el logotipo con las estrellas de la U.E. y la mención "E.T.G." (Especialidad Tradicional Garantizada). La utilización del logo comunitario no es obligatoria en las etiquetas sino opcional.
Los jamones curados por empresas europeas que no estén debidamente certificadas, no pueden comercializarse en la U.E. con etiquetas con la denominación "jamón serrano".
En la etiqueta comercial aparece la denominación "jamón serrano" si se trata de un producto elaborado de acuerdo con la normativa de la Unión Europea.