El resultado, una vez cumplido el periodo de maduración y envejecimiento en bodega es una carne curada de aroma delicado y gusto inconfundible que, al igual que el buen vino, despierta en el comensal una paleta de matices sensoriales.
El ritmo de consumo determina la colocación del jamón en la tabla. Si se va a consumir de inmediato toda la pieza, se coloca la pezuña hacia arriba. Para un consumo espaciado se coloca la pezuña hacia abajo. Cortar correctamente el jamón es condición indispensable para disfrutar plenamente de todas sus cualidades. Un ritual para el que sólo se necesita un poco de paciencia y que detallamos paso a paso en esta sección.